Hacia finales del 2002, durante el gobierno del presidente Andrés Pastrana, hubo un homenaje al Rey Juan Carlos y la Reina Sofía de España en el palacio de Nariño, al cual Lalo y yo fuimos invitados junto a otros empresarios, embajadores y ex-presidentes, un total de noventa personas. El homenaje fue absolutamente imponente y majestuoso. Reunía todos los requisitos del protocolo, desde el saludo con venia y pronunciando “su majestad”, hasta las exigencias en la forma en que teníamos que vestir: vestido de cuatro centímetros debajo de la rodilla.
Cuando nos presentaban ante los reyes, un maestre pronunciaba con vehemencia y solemnidad: “Majestad, en este momento hacen entrada el presidente de CyW Eduardo Macía y su señora, Beatriz Fernandez”. Debíamos caminar hacia el centro del salón y utilizar las palabras “Encantada su majestad”, y hacer la venia, y el rey contestaba: “es un placer conoceros”, al igual que la reina. La sensación era de estar en esos cuentos fantásticos de otras épocas.
Después seguimos al gran salón a disponernos para comer. Los detalles, la elegancia, las flores más hermosas, de colores entre violeta y fucsia, decoraban la elegante y exquisita mesa. Los discursos eran seguidos por un brindis muy especial; en mi mesa estaban, Julio Mario Santodomingo, Noemí Sanín, Fanny de Sarmiento, el jefe del protocolo del rey, el presidente de Codensa y un grupo de españoles, de los cuales yo quedé rodeada. Un crepe que envuelve cinco tiernos cascos de guayaba llenos de salsa inglesa. Bañados con un toque de jalea de guayaba, un copo de crema chantillí y casquitos de naranja que combinan deliciosamente entre sí.
El presidente de Codensa me preguntó: “Beatriz, y que vendéis en CyW?” Al cual contesté con un tono jovial: “Crepes, nos de sal, otros de dulce, unos sencillos y otros exóticos, pero siempre exquisitos... Waffles... crujientes y listos para darle gusto a su gusto... Ensaladas... naturaleza convertida en arte que despierta sensaciones y cautiva paladares. Unos helados donde toda la fantasía, la frescura y el sabor se unen para darle más vida a la vida... Y un café que confirma el sabor y el aroma de Colombia.
Y nuestros clientes son niños, jóvenes y adultos que siempre nos dan la oportunidad de decirles... el gusto es nuestro”...
Los españoles, en ese instante, quisieron besar mi mano: “nos habéis dejado asombrados. Es, desde luego, una obligación visitar C&W en España,” decían. La comida fue hecha con la intención de mostrarles nuestros sabores tropicales. Como entrada una crema de coco; como plato fuerte, un lomo con salsa de uchuvas y arroz salvaje, y como postre, delicados cascos de guayaba rellenos de salsa inglesa.
La experiencia fue fenomenal! De allí salió la idea del Crepe de Guayaba Real, porque me encantan los hechos que hacen historia y esta fue una historia REAL.